—Me siento honrado de poder devolver algo a mi lugar de origen, especialmente a la institución que me formó—expresó con agrado Nicolás.
El director Benítez no ocultaba su satisfacción al ver que sus exalumnos alcanzaban el éxito y contribuían al renombre de la escuela.
Lucía, que apenas había puesto un pie en el colegio desde que se incorporó al mundo laboral, permaneció completamente callada, muy atenta a la conversación.
Le causó una gran impresión la generosa donación de Nicolás, que ascendía