El otro dudó un momento:
—Alguien vio a la señorita Díaz en la oficina, pero no había nadie vigilando y no podemos asegurar que estuviera allí todo el tiempo.
Era un verdadero misterio. En su preciso momento, le había preguntado a Lucía con recelo. Según recordaba, Lucía siempre había mantenido las distancias con él y nunca había cometido errores, así que no tenía muchas razones para sospechar. Pensándolo muy bien, Lucía parecía bastante nerviosa aquella vez. La única mujer que podía acercarse