Tras varios segundos, Mateo finalmente habló: —Reserva pasajes para Lucía y para mí a Francia para dentro de tres días.
—Sí, señor —respondió Javier, mientras escuchaba el sonido de la puerta al abrirse cuando Mateo salió del auto.
Mateo caminó paso a paso hacia el interior de Vista Hermosa.
Lucía estaba ocupada en la cocina. Cuando él cruzaba el vestíbulo, ella salía justamente de la cocina con un tazón de caldo de pollo.
—Ya estás de vuelta, justo a tiempo para cenar —dijo Lucía, mirándolo ape