Al disponerse a bajar del auto, el celular de Camila sonó.
Era una llamada de mensajería: —Hola, señorita Pérez, tiene varios paquetes para recoger, necesita bajar a buscarlos.
Camila vio al repartidor no muy lejos del auto. En su carrito había varios paquetes.
—Mateo, ¿podrías ayudarme? Son los bombillos que compré, los de mi casa se han estropeado —pidió Camila.
Mateo no respondió, pero segundos después bajó del auto.
Cinco minutos más tarde, Mateo hizo que Javier llevara el carrito con los pa