Una voz áspera de varón repentinamente resonó desde el frente: —¡Maldita sea! ¿De dónde salió ese niño bonito jugando al héroe? ¡Arruinaste mis planes, te voy a ahora si a acabar!
La voz se acercaba cada vez más.
El tipo se abalanzó con mucha fuerza.
Sin embargo.
Mateo simplemente levantó el pie y, en un instante, el tipo salió volando.
—¡Bam!
El tipo cayó pesadamente al suelo.
Mateo, con un brazo rodeando a Lucía, hizo una llamada con la otra mano: —Martín, trae a algunos tipos para encargarse