—Muchas gracias.
Dejando todo lo demás de lado, era un hecho que Mateo la había ayudado. Mateo ya estaba enojado, y el alcohol no había reducido mucho su mal humor. Las palabras de aquel tipo sin duda habían sido como gasolina adicional. ¿Y ahora Lucía le agradecía?
—Las cortesías son recíprocas, no hay necesidad de agradecimientos —dijo Mateo fríamente, apenas moviendo sus delgados labios.
Lucía sintió un nudo en la garganta. Él solo estaba devolviéndole un favor. Bien. Así ya no se deberían na