Carolina se apresuró a decir:
—Puesto que ya se conocen, mejor aún. Camila, esta chica se llama Karen.
—Y ella es Camila —añadió, dirigiéndose a Karen.
Karen observó detenidamente a Camila y de repente comprendió mostrando cierta incomodidad:
—Señora, ¿acaso ella es... el primer amor de Mateo?
Había pensado que si Carolina aceptaba a su hijo, también la aceptaría a ella.
Pero se había hecho demasiadas ilusiones.
A Camila le agradaba ese título y respondió con naturalidad:
—Hola. La señora ya me