Al día siguiente, me terminé de cambiar, me apliqué un labial color nude en los labios, me di una última mirada en el espejo y sonreí; me veía perfecta. Salí de la habitación y encontré a mi hermana en la cocina con Denis.
— Qué guapa — me chuleó ella. Yo le sonreí, me acerqué y le di un beso a mi hijo.
— Pórtate bien, no hagas travesuras — le dije. Mi hermana me estaba mirando con una enorme sonrisa en los labios.
— Dile hola al grandulón — me dijo.
Puse los ojos en blanco y salí de casa. Entr