Ella paró frente a un bar, ambos nos bajamos y fuimos dentro. Caminamos a una mesa vacía y nos sentamos uno frente al otro.
—¿Vienes seguido? —le pregunté. Ella negó con la cabeza.
—Prefiero emborracharme en la comodidad de mi hogar, pero hoy se me antojó hacerlo fuera —me dijo con una sonrisa.
Una chica se nos acercó y ambos pedimos una cerveza.
—Lamento lo que mi mamá te dijo —le dije.
Ella se rió con maldad.
—Creo que yo seré igual a ella cuando mi hijo intente llevarme a una mujer a casa. L