Llegué a casa con la cólera hasta el tope, nunca en mi vida había conocido a una mujer tan nefasta; por mujeres como ellas, los hombres referían quedarse solos y hacerse pajas. Y lo peor es que ella me golpeó, esa hija de puta se atrevió a golpearme.
—¡Hija de puta!— Grite con rabia.
Vlad se acercó a mí y me miró.
— ¿Estás enloqueciendo? Si es así, déjame darte un golpe en la cabeza para que vuelvas en sí — me dijo.
Yo lo miré mal de inmediato.
— Quiero ahorcar a alguien — le dije.
Vlad puso s