Mi vida en estos días se ha reducido a Valentino. Ese niño está por todos lados, habla hasta por los codos. No puedo entender cómo Carolina se lo ha podido aguantar por tanto tiempo. Hasta Jacob ya estaba cansado de él. Yo respiré profundamente mientras íbamos rumbo a la fiesta de cumpleaños del hijo de Silvio. Aún no entiendo cómo pudo embaucarme para salirse con la suya.
— ¿Puedo comer dulces? — Me preguntó mientras se sentaba en mis piernas.
— No — le respondí.
Él me miró con mala cara. I