Fabien llegó entrada la noche, yo me acerqué a él de inmediato. Él me miró y puso mala cara; yo estaba segura de que algo había pasado.
— ¿Todo está bien? — le pregunté.
Él asintió con la cabeza.
— Solo estoy un poco cansado — me dijo.
Yo asentí con la cabeza. Fabien se dio la vuelta y empezó a subir las escaleras; yo me quedé allí mirándolo, indecisa sobre si decirle que Silvio estuvo aquí, ya que él se veía muy estresado. Respiré profundamente y fui tras él. Fabien ya estaba en el cuarto, qui