Salí de la habitación en busca de Valentino. Él estaba en el jardín jugando con Jacob y Milo, así que me senté en el pasto a mirarlos. Viéndolo así, jugar tan despreocupado, pareciera que todo fuese normal. Ojalá y pronto pueda tener una vida tranquila junto a él.
— ¡Que me dejes en paz, pequeño demonio! — gritó Jacob.
Jacob ya no sabía qué hacer, o dónde poner a Valentino. Este enorme hombre estaba siendo intimidado por un niño de cuatro años. Esto era increíble de ver y muy gracioso.
— Te