La camioneta dio un par de vueltas y después cayó a un río cercano, literalmente estaba boca abajo. Lo único que me sostenía era el cinturón de seguridad. Aún tenía a Milo en mis brazos; este empezó a lamer mi barbilla. Yo miré al frente: la chica y su papá estaban muertos, el agua estaba entrando. Yo tiré a Milo a un lado y me quité el cinturón, caí pesadamente golpeándome un brazo. Empecé a tratar de abrir la puerta.
— ¡Papi! — Dijo la chica. Yo la miré, ella aún estaba viva. Ahora tenía que