Berlusconi me llamó, se escuchaba feliz. De hecho, me había invitado a ver por última vez a Carolina. Yo le dije que sí, claro que iría por su cuerpo, y también iría por Berlusconi. Jacob y yo fuimos al lugar donde él la tenía. Cuando entré a la habitación, miré el cuerpo desnudo de Carolina. Sentí tanta rabia y frustración. No pude protegerla y eso me iba a pesar toda la vida.
— Te dije que iba a matar a esa niña, me costó pero lo hice —me dijo él con una sonrisa en el rostro. Yo le sonreí un