Despertar a su lado fue magnífico; ella parecía un ángel. Su expresión de relajación la hacía ver aún más joven. Atrás quedó su expresión de terror, ahora se veía tranquila, e incluso podría jurar que hasta feliz. Tenía los labios entreabiertos, toqué su labio inferior con mi dedo índice y ella cerró la boca de inmediato.
Me levanté con cuidado de la cama, fui al baño y me di una ducha. Luego me puse algo cómodo y salí de la habitación en busca de algo de comida. Cuando estaba bajando las escal