C18- DESAYUNO EN LA HACIENDA
—Buenos días, güera.
Emma se giró de golpe. Ximena estaba parada casi detrás de ella, con una sonrisa asomándole en los labios.
—Veo que te levantaste temprano.
Emma sintió algo parecido al alivio recorrerle el cuerpo entero y por un momento, sintió que había visto a Dios.
Ximena avanzó hasta ponerse entre Emma y el hombre de la cicatriz.
—Beto, tranquilo, la güera solo busca la cocina. Ya, vete a hacer tu ronda.
El hombre asintió, lanzándole una última mirada de con