C10 - QUE VALGA LA PENA
Emiliano debió haber tomado sus llaves, subirse a su camioneta y largarse directo a Nayarit para desahogarse con cualquiera de las tantas mujeres que le traían ganas.
Si algo no le faltaba al capo era cama disponible; si se le antojaba un trío lo conseguía en diez minutos, y si pedía disfraces o juegos raros, le sobraban candidatas dispuestas a complacerlo.
Para Emiliano Salazar el sexo nunca había representado un problema ni un esfuerzo.
Sin embargo, ahí estaba parado e