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Frunzo los labios a un lado y me los humedezco con lentitud.

—Podrías ayudarme con la mudanza..., es decir, si puedes llevarme a mi casa a recoger mis cosas para poder mudarme a mi nuevo apartamento. Quiero largarme ya —reconozco, dejándome caer sobre el asiento.

—Claro. Parece que no soy el único que huye de su casa por no soportar a sus progenitores —canturrea con una sonrisa irónica.

Me río entre dientes y le doy un codazo amistoso en el brazo, lo que consigue hacerlo reí

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