Enero llegó con la calidad específica de los principios de año en Ciudad de México: una promesa de orden que la ciudad nunca terminaba de cumplir del todo pero que hacía bien en intentar. Las calles recuperaban su ritmo después de las dos semanas de desaceleración navideña, las oficinas llenaban sus estacionamientos de nuevo, y en los despachos de abogados y fiscalías los expedientes que habían descansado sobre escritorios entre el 23 de diciembre y el 6 de enero volvían a moverse.
El expediente