Los archivos del padre de Sebastián estaban en una bodega de la colonia Industrial, en cajas numeradas que nadie había abierto completamente desde la muerte de Aurelio Alcázar once años atrás.
Rodrigo las había traído al penthouse en cuatro viajes, apilándolas en el cuarto de trabajo del segundo piso con la eficiencia de quien ha transportado objetos peores que cajas polvorientas. Cuarenta y tres cajas en total. La numeración era parcialmente cronológica y parcialmente temática, con una lógica q