Mundo ficciónIniciar sesiónEl consultorio de Fischer en el piso catorce nunca había parecido tan pequeño, tan sofocante. Cassandra estaba sentada en una de las sillas rígidas que habían sido colocadas frente al escritorio de vidrio templado, con las manos entrelazadas sobre su regazo y la espalda tan recta que cada vértebra protestaba con dolor sordo. A su lado, separado por exactamente treinta centímetros que podrían haber sido kilómetros, Sebastián manten







