Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa semana siete del embarazo llegó con la sutileza de un martillo contra cristal. Cassandra despertó a las cinco y cuarenta y tres de la mañana con una náusea tan intensa que apenas tuvo tiempo de llegar al baño antes de que su estómago se rebelara violentamente contra el contenido inexistente de la noche anterior. Nada salió excepto bilis amarga que quemó su garganta y la dejó jadeando sobre el inodoro, con las manos aferradas al







