El aire en la sala se volvió más denso, como si las paredes mismas estuvieran absorbiendo la tensión que se había acumulado entre los tres. Durante un instante, el mundo pareció detenerse dentro de esta habitación, congelado en el peso de una decisión que aún no se había tomado. Nyxara permanecía en su sitio, su postura rígida, su mirada fija en la cadena dentro de la caja que Vaelior sostenía. Su mano todavía estaba levantada, suspendida en el aire, apenas a centímetros de tocar el regalo. Per