El silencio que quedó en la habitación después de que Vaelior se marchó era opresivo, denso, como si la ausencia de su presencia cargara el aire con algo más que vacío. Zaelith permaneció quieta por un instante, observando la puerta cerrada con una mirada que no reflejaba decepción, ni incertidumbre.
Solo había estrategia en sus ojos.
Sin apresurarse, dejó escapar un suspiro y comenzó a recorrer la habitación con pasos tranquilos, sus dedos rozando los bordes de los muebles, analizando el esp