El momento se estiró en un silencio opresivo, pesado, casi insoportable. El sonido del oro deslizándose dentro de la caja parecía haberse amplificado dentro de la habitación, como si cada ligero movimiento de la cadena resonara con una importancia que ninguno de los presentes estaba dispuesto a reconocer.
Nyxara permaneció inmóvil, observando la escena con una inexplicable quietud, sus dedos todavía suspendidos en el aire, apenas a centímetros de tocar lo que, segundos atrás, había sido una di