Dominic no se esperaba eso en absoluto, así que se quedó allí de pie mientras Rosa presionaba sus labios contra los suyos. Seguía viendo su imagen en su cabeza: su trasero desnudo y todo lo demás. Empezó a mover la mano hacia la cabeza de ella para sujetarla y profundizar el beso. Pero de repente se detuvo a sí mismo y se apartó.
Rosa lo miró con curiosidad.
—¿Por qué? ¿No te gustó? —preguntó con voz inocente.
Los ojos de Dominic se entrecerraron.
—En la película al marido le gustó mucho, ¿