Casi una hora después, su camioneta se detuvo un poco lejos de la mansión de Roman. Luna observaba desde el clan, frente al ordenador.
—Hay muchos guardias —dijo Luna.
—Creo que será difícil entrar. Podría desactivar la electricidad de la valla y vosotros podríais pasar por ahí —añadió.
Dominic asintió, aunque Luna no podía verlo.
—Hazlo. Sonia, entra por la puerta principal —dijo.
Los miembros asintieron, con rostros llenos de determinación. Bajaron de la camioneta y escanearon los alrededor