Denver permanecía sentado en el coche, esperando pacientemente a que las chicas terminaran su visita a la iglesia. Su mente estaba perdida en pensamientos profundos, vagando sin control por los acontecimientos de los últimos días. El peso de todo lo ocurrido lo tenía sumido en un silencio reflexivo, con la mirada fija en el horizonte mientras intentaba procesar las emociones que lo invadían.
Justo cuando empezaba a adormilarse, una monja dio unos suaves golpes en la ventanilla. Denver la bajó l