Capítulo 78:Te lo prometo
La puerta se cerró tras Damián y el silencio volvió a instalarse en la habitación.
Ariadne se quedó donde estaba, inmóvil, escuchando cómo los pasos de él se alejaban por el pasillo hasta desaparecer por completo. Solo entonces se permitió respirar. Solo entonces las lágrimas, que había contenido durante toda esa escena, volvieron a caer.
Pero no eran lágrimas de alivio. Eran lágrimas de rabia. De impotencia. De miedo.
Miró a su madre. Su rostro estaba más pálido que a