Capítulo 137: La Invitación
Las puertas del ascensor se abrieron con un pitido suave. Ariadne levantó la vista para entrar, pero se quedó quieta cuando sus ojos se encontraron con el hombre que la había sacado del mar.
Sebastián estaba apoyado contra la pared del fondo, con las manos en los bolsillos y una expresión tranquila, como si no tuviera prisa por llegar a ningún lado. Sus ojos color miel se cruzaron con los de ella.
No esperaba ese encuentro. Claro, en algún momento pasaría, ya que se