Capítulo 134: El vacío
Habían llegado al hotel y se dirigieron hacia el área de los elevadores. El lobby estaba más vacío ahora, solo algún huésped rezagado cruzaba de vez en cuando.
Ariadne se detuvo frente a las puertas del ascensor y se giró hacia Sebastián.
—Gracias por acompañarme —dijo, con voz queda—. Puedo subir sola hasta mi habitación. No quiero seguirle quitando más tiempo.
Sebastián la miró un momento, sus ojos color miel brillando bajo la luz de las lámparas. Luego negó con la cab