Capítulo 133: Soledad
—No estaba intentando... —comenzó a decir Ariadne, pero su voz se quebró. No sabía cómo terminar la frase ni cómo explicar lo que había estado a punto de hacer cuando ni siquiera ella misma lo entendía del todo.
El hombre se abstuvo de preguntar o insistir. Solo asintió, como si comprendiera algo que ella no había dicho.
—Vamos —dijo, ofreciéndole la mano—. Salgamos del agua. Esto no es lugar para estar sola a estas horas.
Ariadne miró su mano extendida, luego por unos se