Capítulo 138: Un lugar reluciente
El teléfono vibró sobre la mesita de noche, sacando a Ariadne de un sueño que no recordaba haber tenido. La habitación estaba a oscuras, solo iluminada por la luz tenue que se filtraba por las cortinas. Afuera, el sol ya se había puesto. Había dormido toda la tarde.
Buscó el teléfono a tientas y lo acercó a sus ojos.
Evelyn: Vamos a cenar. ¿Quieres bajar y unirte a nosotros?
Ariadne miró la hora. Las ocho de la noche. Había dormido más de cuatro horas. El cuerp