Capítulo 6: La sentencia
Ariadne no durmió. El teléfono vibró sin piedad toda la madrugada, un martilleo constante que hacía temblar la mesita de noche. Notificaciones, alertas de noticias, titulares que parpadeaban como heridas abiertas en la pantalla.
Maya se había quedado en el sofá, arropada con una manta, fingiendo un sueño que ninguna de las dos tenía. El aire del apartamento olía a café amargo y a miedo rancio.
En la pantalla, el rostro de Damián Cox aparecía una y otra vez. Su mirada fría, la mandíbula tensa, junto con un titular impactante:
“¿ESCÁNDALO DE EMBARAZO EN COX CORPORATION? LA EXSECRETARIA Y EL CEO: ¿UNA AVENTURA CONSECUENCIAS?”
Ariadne tragó saliva, sintiendo el peso de piedras en el estómago.
—No pueden inventar eso… —murmuró, más para el vacío que para Maya.
Maya se incorporó de inmediato, el rostro marcado por la fatiga y la preocupación.
—Sí pueden. Y lo peor es que la gente se lo traga entero porque ya te vieron huyendo, Ari. Con eso les basta para juzgarte y