Capítulo 6: La sentencia
Ariadne no durmió. El teléfono vibró sin piedad toda la madrugada, un martilleo constante que hacía temblar la mesita de noche. Notificaciones, alertas de noticias, titulares que parpadeaban como heridas abiertas en la pantalla.
Maya se había quedado en el sofá, arropada con una manta, fingiendo un sueño que ninguna de las dos tenía. El aire del apartamento olía a café amargo y a miedo rancio.
En la pantalla, el rostro de Damián Cox aparecía una y otra vez. Su mirada fr