73: Un encuentro no grato.
Después de lo que me dijo Mirko sobre Valentino, me sentí inquieta, como si un peso invisible me apretara el pecho. Era esa clase de angustia que ni el aire parecía aliviar. La casa, con sus paredes silenciosas y su jardín perfectamente ordenado, comenzó a parecerme una jaula que se cerraba poco a poco sobre mí.
Necesitaba escapar. Respirar. Ver gente, confundirme entre ellos, engañarme a mí misma con la idea de que todo era normal. Y lo único que me daba algo de calma, lo único que podía arra