51: Postre de venganza.
Esa mierda de cena fue horrible. Todos me miraban y yo sabía por qué: tenía el rostro hinchado de tanto llorar; las lágrimas se habían secado formando líneas brillantes en mis mejillas, pero mantenía una expresión de desprecio dirigida a todos. Los que más me provocaban asco eran Valentino y Analia. Ella me miraba triunfante, como si se hubiera ganado la lotería; su sonrisa era una daga fina que se clavaba una y otra vez.
La madre de Valentino me ignoró el resto de la noche y se lo agradecí. No