25: Verdades disfrazadas.
Me encerré en la habitación. Noah empezó a golpear la puerta como un loco, pero yo no quería saber nada de él. Me sentía sucia, una asesina. Yo… lo había matado. Yo… vomité mientras todo mi cuerpo se estremecía. Un grito desgarrador se escapó de mis labios mientras sentía cómo toda mi energía se drenaba por completo.
La puerta se abrió de golpe y entró el mismo demonio. Valentino me miró, corrió hacia mí y me sujetó con fuerza de los hombros. Yo no sabía qué decir, no sabía cómo actuar.
—¿Q