16: Jodidamente frágil.
[Valentino]
El corazón me latía con fuerza mientras me acercaba al cuerpo tendido de Ginevra. Me lancé al suelo y la levanté con cuidado. El disparo le había dado en un costado, justo cerca del vientre. Respiré hondo. Sabía que mis hijos habían sido dañados.
—Me duele —susurró con los ojos aún cerrados.
La sangre no dejaba de salir, y yo tenía un pánico seco, silencioso. Cualquier movimiento mal hecho podía empeorar las cosas.
—Los bebés... —lloriqueó, llevándose las manos temblorosas al vientr