Capítulo 45: El Último Asalto.
El día comenzó con un cálido sol brillando sobre Lisboa, pero en la casa oculta entre viñedos desiertos, los rayos no lograban disolver la atmósfera cargada que reinaba. Dentro el sonido de un teléfono rompió el silencio de manera abrupta. Camilo Cienfuegos lo miró brevemente antes de responder. Su garganta se apretó al reconocer el número en la pantalla.
Tenía claro quién llamaba.
—¿Hola? —dijo con tono seco.
La voz del otro lado sonaba tranquila, educada. . . casi amistosa, pero esa calma s