Capítulo 14: Grietas en el muro.
La noche había sido extensa, pero la luz del día trajo una rara serenidad. Carolina se despertó al amanecer. Apenas había tenido unas horas de sueño. Su cuerpo continuaba cansado, no solo por la intensa noche que había tenido con Elías, sino también por la carga emocional que llevaba meses arrastrando. A pesar de la aparente calma que la rodeaba, su vida seguía siendo como una prisión dorada.
Al salir de su habitación, se dio cuenta de que el penthouse estaba en silencio. La ausencia del Diablo