Te pertenezco.
Pasamos dos semanas encerrados, sin importarnos nada de lo que sucede a nuestro alrededor, olvidando la inauguración de la discoteca y todo lo que conlleva. Apenas he podido comunicarme con mis amigas; el poco tiempo que he tenido separada de mi posesivo francés me ha servido para hablar con ellas sin entrar en demasiados detalles.
Así como le gusta a Tati, les he dicho que estoy bien, que vivo metida en una especie de limbo del que no deseo salir ni a palos. Me alegra que se sientan felices po