Epílogo 1° parte.
Me prometí no llorar por quien no se lo merece. Es un juramento que debo cumplir por mí… y por lo más importante que tengo en estos momentos: mi hijo.
Piso tierra chilena y me siento aliviada. Estoy en un territorio que conozco a la perfección. Lo primero que hago es dirigirme a mi casa para darme un baño; lo necesito con urgencia, y empezar a tramitar todos los asuntos pendientes para desaparecerme de una vez por todas de la vida de Dominic. No quiero nada que tenga que ver con él, con excepci