Disculpa.
El sonido de mi celular me despierta.
Abro los ojos con pereza y maldigo mentalmente a quien tuvo la desfachatez de llamarme a estas horas.
Tomo el celular y, antes de responder, descubro que ya es la una de la tarde.
Hago una mueca.
Creí que era mucho más temprano.
Decido bajar a la sala para responder, ya que Dominic duerme como un bebé.
—Hola… —digo mientras bajo las escaleras.
—¿Por qué hablas tan despacio?
—Es que Dom… —me quedo callada al darme cuenta de que estuve a punto de decirle a Ma