Mamasita.
Abrazo a Tati y cierro los ojos con fuerza, como si eso pudiera hacer que el tiempo retrocediera y evitar enviar la fotografía a Carlos. Tati se ríe de mi actitud mientras yo me muero de los nervios. Luego la suelto y corro hacia la habitación con el celular en la mano. Me tiro en la cama y lo dejo bajo la almohada. No quiero ver su reacción. El corazón me late a mil por hora; creo que me dará un infarto. Sé que mi actitud es exagerada, pero los nervios me ganan.
Mi decepción crece cuando no es