Llamadas de medía noche.
Apenas cierro la puerta de mi habitación en Santiago, todo el fin de semana vuelve a mi cabeza como una película imposible de ignorar. Dejo caer el bolso de viaje a los pies de la cama y me recuesto mirando el techo, intentando entender en qué momento lo que debía ser una simple cena de negocios terminó convirtiéndose en una noche de miradas asesinas.
Sin contar el recorrido por la costa. Terminó dejándome completamente fastidiada, caminando kilómetros sin detenernos un segundo, como si el mund