Decisiones internas.
Hace una semana que no tengo noticias de Dominic, y no es que me importe; al contrario, resulta preferible no tenerlo cerca para que no fastidie con su mal humor y esa absurda necesidad de parecer perfecto. De ideal solo tiene el cabello y, bueno, para qué negarlo, también los ojos. A eso podría sumar los labios, expertos besadores, su estatura y ese cuerpo tonificado de piel bronceada. Pero de ahí a ser impecable, le falta toda una vida.
Intento no pensar en él, aunque no siempre lo logro.
A v