El mensaje.
Llegamos a la habitación de Tati y agradezco estar a solas con ellas. Tengo demasiadas cosas atoradas en la garganta; necesito contarles todo lo que estoy viviendo con Dominic y, tal vez, admitir que me siento enamorada, aunque parezca una locura en tan poco tiempo.
Nos sentamos sobre la cama. Miro la barriga de Tati y me emociono de inmediato. Aún no se le nota nada, pero saber que ahí dentro crece un bebé hace que algo cálido se remueva en mi interior.
—¡Ese hombre es único! ¡Me encantó! —dic