Especial Oliver
Solo dos palabras puedo pronunciar en este momento: NICOLÁS, IDIOTA.
Después de que mi mamá, casi como por arte de magia, me sacara del colegio, aunque sabía perfectamente que tenía reuniones y mil cosas pendientes, decidí hacerme el tonto.
Esperé pacientemente a que me dijeran qué estaba pasando. Bueno, no tan pacientemente; fingí que me iba a mi habitación por unos veinte minutos, pero luego volví sigilosamente para escuchar qué decían.
Por la cara de mi mamá y sus ojos hincha