En el apartamento cálido y acogedor donde Sophia vivía con sus trillizos, reinaba la tranquilidad tras una larga jornada. Los niños estaban sentados alrededor de la mesa, disfrutando de su merienda, mientras Sophia guardaba sus útiles escolares y reflexionaba sobre los numerosos desafíos que se le presentaban. Sin embargo, esa calma se vio rápidamente interrumpida cuando Ryan, con su habitual audacia, lanzó una pregunta que sacó a su madre de sus pensamientos.
— Mamá, ¿por qué no tenemos papá?